miércoles, 2 de julio de 2008

Transgenicos - carta Sacha Barrios

Sr. Ministro de Agricultura y Autoridades del INIA

Muchas gracias por la invitación abierta a un desayuno de trabajo sobre “La Inocuidad y calidad de los alimentos genéticamente modificados”, en el salón Imperial del Hotel Country Club.
He llamado por teléfono para confirmar mi asistencia, sin embargo, lamento decir que no he sido bienvenido.
Solo quisiera hacer dos preguntas

1.- ¿Quién va a pagar este desayuno?
¿El Ministerio de Agricultura? ¿El INIA? o se debe a la generosidad de la FAO.
Y si fuera cierto que las entidades públicas financian este evento, con desayuno incluido, ¿por qué decidieron hacerlo en el Hotel más lujoso de todo el país? ¿Tanto les sobra el dinero?

2. -Si están tan convencidos que los alimentos transgenicos son inocuos, por qué entonces se negaron a firmar un tratado internacional sobre responsabilidad y compensación civil por posibles daños producidos por transgenicos. ¿Cual fue su temor?


Desayunaré con sencillez en mi casa, de seguro sin el lujo del Hotel Country Club, pero confieso que hubiera sido interesante ver a sus representantes en corbata, haciendo esfuerzos verbales, las estadísticas selectas y aderezadas en power point, el admirable arte de cómo tapar el sol con un dedo.
Tengo un libro en mis manos, calientito y recién publicado, aun no traducido, The genetic roulette, (Jeffrey Smith, The documented health risks of genetically engineered foods. Yes Books, Fairfield IOWA. 2007.)
Con ciencia, objetiva y fríamente relatada, contiene cientos de páginas con documentados hallazgos científicos de las consecuencias de los transgenicos.
Alarmantes resultados en laboratorio, en experimentos en ratas, conejos, vacas y cerdos.
En cada estudio esta citada la universidad o institución donde se realizó la investigación, el modelo de experimentación, los resultados y las conclusiones, más ciencia no se puede pedir, mas pruebas tampoco.

Cualquier mortal puede investigar y constatar en internet, una náutica ubicuidad de evidencias sobre los riesgos de los transgenicos, o quizá sea que todos los investigadores del mundo son oligofrénicos, que manejan conceptos errados, y que tan solo el Perú y Paraguay son lo suficientemente avanzados en genética para entender cabalmente la inocuidad de los transgenicos.
Quizá más que discursos prefabricados en Hoteles pomposos, necesitamos debates abiertos y sin la mordaza de tener que entregar papelitos de preguntas al moderador, como fue en el CONAM.
O podrían darnos el ejemplo con la firma de su compromiso, su responsabilidad a compensar a aquellos que fuesen perjudicados, o quizá para beneficio de la fe publica podrían darle de comer tan solo alimentos transgenicos a sus hijos, y seres queridos convalecientes.

Que bueno seria ver independencia de criterio, madurez política, humanismo y visión estadista global y profunda para beneficio económico de todo el país, y no manipular con estrechez para servir sus intereses mezquinos.

El pueblo peruano debe saber la verdadera razón por la cual tortuosamente han manipulado para no firmar el convenio de Bonn, deshonrando no solo al país pero al planeta entero.
Se ahuyenta la inversión de la Monsanto, se perjudica a los empresarios, (como el mismísimo Sr Grobman, ahora consagrado cabildero de Monsanto) que venden semillas y ahora quieren vender semillas transgénicas con impunidad garantizada.

La política del ministerio de agricultura es clara, favorecer a unos selectos empresarios nacionales, y por supuesto también a sus socios extranjeros, mientras que el medio ambiente, la biodiversidad, la salud y el verdadero potencial económico-agrí cola del país padecen fatalmente las consecuencias.

Felizmente la vida tiene cosas más bellas, nobles e interesantes que la ambición económica de unos cuantos empresarios.
Atentamente

Sacha Barrio Healey
21 de Junio 2008
Los Pantanos de Villa